Sobre la Relatividad

Publicado en Uncategorized el 3 julio 2010 por el narrador

Ustedes saben que este pisco que suelo tomar a veces produce un efecto curioso: tal parece que el pensamiento se acelera a velocidades desconocidas en la cotidianeidad, produciéndose una más que apreciable cantidad de ideas en poco tiempo. Uno piensa tan rápido que siente que la mente corre más veloz que uno mismo.

Baletta Cypatha calla y mira. Se adivina en el brillo de sus ojos, malvado como el choque entre dos sables, la risa sincera, cruel, pedante, curriculante y convencida detrás de las palabras del sabio.

Bueno, que luego de mucho meditarlo yo he descubierto que quizá el caso sea otro.

¿Qué dirían si yo les confiara que los pensamientos no van más rápido, sino que es el tiempo el que pasa más lentamente…? Así, pensamos a la misma velocidad de siempre, pero… ¡Pero! Los instantes se suceden tan despacio que logramos intercalar entre ellos una formidable cantidad de ideas, o al menos, digamos imágenes y conexiones escandalosamente convincentes.

¿Y si les dijera, ahora, que suceden las dos cosas juntísimas y en proporciones variables?

Los ojos del sabio daban miedo- pero era lo único.

¿Y si les digo entonces que no importa nada de nada lo que pase realmente, y que tampoco importaba antes?

El maestro miró a las montañas, volvió a sus discípulos y se obsequió con un gesto triunfal que nadie estuvo seguro de entender bien:

¡JA!

Así habló Baletta Cypatha.

es feo

Publicado en Uncategorized el 12 mayo 2010 por el narrador

-Tuvimos que tirar el árbol.

ajá

-Tenía las raíces quién sabe ya por donde, si se tumbaba podía aplastar a cualquiera además.

ajá

-Que lástima. Es feo tener que cortarlo y sacarlo.

ajá. La cuestión es: que a mi no me parece feo.

¿En qué medida es feo, entonces?

Sobre el llanto

Publicado en Uncategorized el 20 marzo 2010 por el narrador

-Yo creo que la mujer es más propensa por naturaleza a llorar, viene al mundo con más sensibilidad. El machismo consiste en que eso se juzga como si fuera una debilidad.

-Creo yo que sería a la inversa, en cierto modo. No está primero la idea de la debilidad a partir de la existencia objetiva del llanto y despues, por consecuencia, la debilidad de la mujer. Primero viene el considerar débil a la mujer, y de ahí todo lo que la caracterice se acomoda al prejuicio.

-Como todo prejuicio.

-Una vuelta más: no solo que se piensa como débil a la mujer, sino que además se la hace débil, se la educa, se le enseña a ser débil.

-¿Y la que no aprende?

-Se fortalece

-… o se muere.

-¿Y el hombre que no aprende a no llorar?

-Qué te parece.

Fusible II

Publicado en Uncategorized el 20 enero 2010 por el narrador

¿Qué pasa cuando no se llora? ¿El cuerpo deja de producir lágrimas, es que el dispositivo de las lágrimas entra en stand by por un tiempo, se atrofia y vuelve a nacer en algún momento? ¿Es acaso que las lágrimas sí se producen, pero se acumulan en algún compartimento porque se cierra el conducto por el cual han de llevarse hasta el ojo? En todo caso, ¿que pasa que se cierra, y que pasa que de repente zas las lágrimas empiezan a brotar con decisión, sea que se hayan acumulado hasta explotar, sea que la máquina comience a producir frenéticamente por efecto del golpe de tensión que le  lleva energía? En todo caso, ¿cual es la lágrima que rebasa la capacidad y destruye la bolsa, o de donde viene dicha enormidad eléctrica que enciende con sobreproducción la maquinaria?

Baletta, que no podía dejar de pensar, lloraba a dentelladas en la vastedad de la montaña, como se llora cuando el universo se descubre insoportable.

Sobre el sentido II

Publicado en Tormenta el 16 enero 2010 por el narrador

Cierta vez alguien me había dicho que en la geometría que conocíamos, la euclideana, si uno trazaba una recta y luego hacía un punto que estuviera por fuera de ésta, quedaría una y solo una recta que pudiera pasar por ese punto y ser paralela a la primera recta.

En la geometría no euclideana la teoría se desploma, me habían dicho.

Pensé y pensé cómo sería posible que pudieran pasar más rectas por el segundo punto que fueran todas paralelas a la primera.

Alguna profesora de matemáticas me aclaró el asunto: En la geometría euclideana conocemos espacios planos. Ahí funciona lo de la recta y el punto y la paralela. En la geometría no euclideana tratamos con espacios curvos, y ahí no se puede trazar una paralela.

¿Dos, tres, infinitas?

Ninguna. En la geometría no euclideana no existen las rectas, todas las líneas son curvas, todas se tocarán en algún momento.

Sobre el sentido

Publicado en Tormenta el 16 enero 2010 por el narrador

Bajaba el sabio por el sendero. Quería bailar, y no encontraba la fuerza. ¿La fuerza… o la justificación? – pensaba con desdén y un poco de culpa.

- Veo que te cuesta ponerte de acuerdo con tus propias ideas, Baletta.

El espinillo retorcido era la más patente confirmación de la idea de posibilidad que conocía Baletta. Nadie lo encontraba dos veces en el mismo lado. De la que te perdiste, Heráclito – pensaba el sabio. En cualquier momento y lugar en que uno anduviera por estas montañas podía aparecer el espinillo retorcido. Era solo una posibilidad leve, rara vez se aparecía a alguien, pero cada quien que se adentraba en estas zonas lo sabía, y contaba con que nada aseguraba que esta vez no fuera a pasar. El itinerario, los tiempos, y la mayor parte de las cosas que atañían a este espinillo eran del todo desconocidas.

No me lo digas, ni siquiera se me había ocurrido.

- Tu injustificación debe ser asumida de alguna manera, Baletta.

Conozco tu historia, espinillo. Te arqueaste así por hacerte cargo del peso de tus hojas, nunca osaste quitártelas de encima, y ellas te fueron venciendo poco a poco. Ahora ya no podés levantarte; y son tus propias hojas.

-Sí, pero estas hojas no son solo obra mía. Hay todo un universo que trabajó para que ellas existan, y pesen. Ese universo es lo que estás cargando en tu espalda, él pugna por darle un sentido a tu vida.

¿Es posible, espinillo, que la vida no tenga un sentido? Vos mismo no pudiste contra eso.

-Tiene que ser posible, Baletta. Pero nunca estará justificado.

¿Y él? ¿A quién justifica?

Publicado en Uncategorized el 20 noviembre 2009 por el narrador

El sabio caminaba por las piedras. Se sabía protagonista de la historia, aunque entendiese que eso se debía más bien a un azar literario, la eleccion del escritor que sobre él había posado su dedo.

Claro que era también evidente que no existía el azar literario. Que se elegía la historia de un personaje y no de otro por muy coherentes motivos. Qué importaba si el escritor no lo asumía o no lo conocía.

El profeta se sabía el protagonista, el interpelador, el centro de la vida de sus fieles. Fieles. Exactas palabras para nombrar a todos los personajes que no son él y se mantienen sometidos a la decisión del autor, que los hace justificarse por su relación con el maestro. Ésta será su única forma de pasar a la historia.

El tiempo soy yo

dijo el sabio, y sintió como una mochila bien grande en la espalda.

A mi, nada me justifica.

Publicado en Uncategorized el 20 noviembre 2009 por el narrador

-Murió

-Pero no…

-Claro que sí, con esta tormenta no puede haber sobrevivido por ahí durante tanto tiempo.

-Los que son como él no mueren fácil, viven más que nosotros.

-¿Y cual es la diferencia, a ver, entre “los que son como él” y “nosotros”?

-Que ellos tienen quien escriba su historia.

Carne

Publicado en Tormenta el 8 octubre 2009 por el narrador

Un mordisco. Masticación o masticamiento. Otro mordisco. Más bien un ataque con los dientes, un depredador destruyendo la carne con impaciencia. La sangre cae del brazo desgarrado y de la boca frenética.

El sabio muerde, tritura, traga, escupe.

El sabio sabe que lo miran y no les presta mayor atención.

Brazo, dientes, mandíbula arriba, abajo, fuerza, ojos abiertos, bien abiertos.

Baletta Cypatha lleva su brazo a la boca y se arranca la carne una y otra vez, una y otra vez.

Tensión

Publicado en Tormenta el 8 octubre 2009 por el narrador

El fusible es un dispositivo que se intercala entre los cables en alguna parte del principio de una instalación eléctrica. Cuando la intensidad de la energía llega a un punto demasiado alto, el filamento que contiene el fusible se funde, cortándose y dejando sin electricidad la instalación, e impide de esta manera que la suba de la tensión genere daños máximos en otro lado.